Cómo elegir la mejor base de refrigeración para tu portátil Leave a comment

La refrigeración es un punto importante a la hora de construir un ordenador. Los componentes electrónicos alcanzan temperaturas extremadamente altas si rinden mucho, lo que puede provocar que el equipo se ralentice o se apague de golpe. Esto es muy común en los portátiles, por lo que utilizar una base de refrigeración es una buena opción para evitar el sobrecalentamiento de los componentes. Te enseñamos a elegir la más adecuada.

Qué es una base de refrigeración y para qué sirve

Si tu ordenador portátil ‘escupe fuego’ por la ventilación puede ser por tres motivos: el primero de ellos es que el trabajo que está realizando exige toda la potencia de la máquina, el segundo es que la carcasa del aparato no permite que el aire fluya correctamente, y el tercero es la temperatura del entorno. Es verdad que si los componentes de tu ordenador ya tienen muchas horas de trabajo también tienden sobrecalentarse con mayor facilidad, en cuyo caso te puedes plantear cambiar los componentes si eres un manitas o renovar tu equipo.

Exceptuando el último caso, los otros tres se pueden aplacar con una base de refrigeración o ventilación. Estos aparatos ayudan a mantener el equipo a una temperatura normal o por lo menos a una donde los componentes no sufran tanto. Esto significa que si tienes un software que mida la temperatura puedes ver los grados que alcanza según qué momento. Por si te lo estás preguntando, un procesador que alcanza los 50º y la gráfica a 70º a pleno rendimiento son temperaturas normales, pero si es cierto que cuanto menos calor reciban mejor.

Cómo elegir la base de refrigeración

Con todos estos conceptos en mente, ya podemos hablar de lo que nos atañe: elegir la base de refrigeración que más nos convenga. Para ello debes conocer tanto las características del PC como del accesorio. Del primero con saber el tamaño te vale, ya que estos aparatos se miden en función de las pulgadas de la pantalla de tu ordenador como una medida estándar.

En lo que respecta a la base, lo más importante es el número de revoluciones que alcanza el número los ventiladores (porque puede tener varios). A partir de las 1.000 rpm está bien para tener varias aplicaciones abiertas al mismo tiempo, aunque si lo que buscas es jugar a tope necesitarás algo más. Debes tener en cuenta que a mayor número de revoluciones más ruido hacen los ventiladores. Las 1.000-1.500 rpm suelen ser muy silenciosos, pero con 2.000 ya lo empezarás a notar.

Otros factores que debes tener para elegir tu base de refrigeración para tu portátiles el número de puertos USB adicionales que tiene. Todas funcionan con una toma universal a tu portátil, por lo que necesitarás recuperarla de algún modo con al menos una salida USB extra. Para finalizar, fíjate en las alturas de las que dispone, ya que es importante que el ventilador o ventiladores tengan espacio para recibir o expulsar el aire además de colocar la pantalla en un buen ángulo de visión.

Tomado de AS.COM

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